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EL ISLAM Y LOS DERECHOS
HUMANOS Enviado
el Viernes, 04 febrero a las 00:05:00 por khiroune | |
Si alguien en el mundo de hoy, intenta
comprender el cristianismo estudiando el comportamiento de los
cristianos del mundo actual, dudo que nunca pueda llegar a
comprender lo que es el cristianismo. No deja de sorprenderme,
por tanto, que los cristianos de Occidente intenten entender
el Islam estudiando el comportamiento de algunos musulmanes de
Afganistán, Libia ó Paquistán. Las gentes del mundo de hoy,
aunque estén adscritas a religiones diferentes, pertenecen, de
hecho, a la era del materialismo y no a la de la religión. Por
eso, sea cual fuere la religión de las personas, el
comportamiento de la gente es prácticamente el mismo,
independientemente de la zona de la que son
originarios.
Por lo tanto, si estudian el Islam, como
he mencionado, juzgando el comportamiento de los musulmanes,
sin duda llegarán a la conclusión de que el Islam es
terrorismo, de que el Islam atenta contra el mutuo
entendimiento, que es una religión poco comprensiva, que
ordena el uso de la fuerza y la conversión mediante la espada:
ésta sería la impresión que percibirían si estudiaran el
comportamiento de algunos musulmanes de Afganistán u otros
países.
El Islam tiene que ser comprendido a la luz del
Sagrado Corán y a la luz de la Sunnah del Profeta Muhammad, la
paz de Dios sea con él. He seleccionado unos versículos del
Sagrado Corán sobre este tema, pero como disponemos de poco
tiempo intentaré ser breve. He dividido este tema en cuatro
capítulos:
1) La vida social y la sociedad. 2) La
economía. 3) La política y el Gobierno. 4) La
religión.
Voy a explicarles cómo el Islam menciona
específicamente los fundamentos de los derechos humanos en
cada uno de estos cuatro capítulos.
Empezando con el
tema de la sociedad, el Islam declara categóricamente que cada
ser humano debe ser tratado de igual forma, porque no hay
ninguna diferencia entre hombres de uno y otro país. Según el
Sagrado Corán, los seres humanos han nacido de la misma línea
originaria paterna, tienen padres comunes, y por lo tanto,
tienen los mismos derechos tanto si son blancos, negros,
amarillos y cobrizos. Hay muchos versículos en el Sagrado
Corán que tratan de este tema, pero les voy a leer sólo uno.
Es el versículo que dice:
“¡Oh humanidad! Vuestro
origen se remonta a una sola alma muy atrás en la historia,
pero fuisteis originados de un solo padre. Por lo tanto sois
iguales en vuestros derechos, y recordad siempre que debéis
temer a Dios en lo que respecta a vuestras relaciones
recíprocas”.
Así, el Islam trata del tema de la
dignidad humana y declara repetidamente que todos los seres
humanos tienen el derecho de ser tratados con dignidad, tanto
si son jóvenes o ancianos; todos ellos deben ser tratados con
respeto.
El Islam también dice que los niños deben ser
tratados con respeto y éste es un factor muy importante que la
sociedad moderna ha olvidado y está sufriendo las
consecuencias. El Islam da mucha importancia al trato
respetuoso de los ancianos, incluso aunque se convirtieran en
una carga social. Éstos son sus derechos fundamentales. El
Profeta Muhammad (lpbD) dijo en una ocasión que Dios trata con
cuidado incluso el pelo canoso de un anciano, y que por lo
tanto, vosotros debéis cuidarlos y tratarlos respetuosamente.
Si éstas dos enseñanzas del Islam fuesen practicadas por la
sociedad moderna, no existirían diferencias entre las
distintas generaciones, no habría residencias para los
ancianos. La construcción de un hogar y una familia depende en
gran medida de estos dos factores.
Según el Islam, cada
nación debe tratar a las demás naciones con respeto, y se pone
en ello un gran énfasis con el fin de mejorar las relaciones
internacionales.
No hace mucho tiempo que en los
Estados Unidos y en varios países de Europa se trataba a los
negros con menosprecio por el simple hecho de haber nacido de
ese color. Las generaciones que así actuaron pensaban que no
sufrirían las consecuencias de sus actos, y que escaparían sin
pagar por ello. Sin embargo, debéis recordar que toda
enseñanza que proceda de Dios, por simple que sea, debe ser
seguida, y que si se ignora causará un sufrimiento imposible
de eludir.
Las generaciones actuales de América están
sufriendo hoy día a causa del mal trato que en el pasado se
dieron a los negros. Han dejado heridas profundas en la psique
y los sentimientos de la sociedad negra y su reacción se está
haciendo sentir de forma evidente en todas las esferas de su
vida. Éstos se han hecho violentos, anárquicos .... Si
observáis los “guettos” de Nueva York os daréis cuenta de lo
que quiero decir: un inmenso sufrimiento es originado por el
recuerdo del mal trato que los blancos dispensaron a los
negros. Por lo tanto, si éstas cosas se ignoran, no se
desvanecen u olvidan; al final todos han de dar cuenta de sus
actos insensatos.
Según el Islam, incluso los mendigos
han de ser respetados. El Islam insiste en el respeto al
pobre. Existen dos versículos en el Sagrado Corán que tratan
de este aspecto. En el primero de ellos dice: “No os mostréis
insensibles en el trato al pobre”. El segundo afirma: “Si no
poseéis nada para dar al pobre, decidle por lo menos una
palabra amable; ésta será vuestra caridad”.
Igualmente,
el Islam considera como derecho fundamental el derecho a la
libre asociación. El Sagrado Corán garantiza el derecho a la
libre asociación para todos los seres humanos a condición de
que no sirva para crear agrupaciones secretas cuyo objetivo
sea actuar con la intención de causar daño a sus semejantes.
Por lo tanto, se garantiza el derecho a la libre asociación si
el propósito de la misma es bueno y
beneficioso.
También es importante señalar que el
Sagrado Corán garantiza a cada individuo el derecho a su vida
privada e intimidad, no permitiendo que los demás sean
espiados. De igual manera, el Islam otorga a cada individuo el
derecho a que nadie pueda declarar nada contra él, sin antes
habérselo puesto en su conocimiento. De esta manera se permite
que la persona pueda defenderse a sí misma.
Esto parece
tratarse de algo simple y sin importancia, pero si
estudiáramos el comportamiento de la sociedad de hoy, nos
sorprenderíamos al encontrar que la gente se comporta
totalmente de forma contraria. Es habitual que hombres y
mujeres reunidos hablen en contra de los que no están
presentes. Si la persona de la que están hablando entra en la
sala, hace que todos se sientan embarazados. Si alguien
abandona la sala, suele ser también habitual que los que se
quedan comiencen a hablar mal de él también. Muchos de los
males sociales en las comunidades del mundo actual han nacido
de este hábito.
Por lo tanto, hay que decir que el
concepto islámico de los derechos humanos es muy detallado y
trata incluso de los pequeños aspectos. En Su conocimiento de
la naturaleza humana, Dios nos ha otorgado una enseñanza que
cubre todas las facetas de la sociedad.
Ahora voy a
tratar el segundo tema que es la economía. Es interesante
reseñar que el Islam garantiza cuatro derechos fundamentales
para todos los seres humanos en lo que respecta a la
economía.
Según el Sagrado Corán, cada ser humano posee
el derecho a ser alimentado, a que le sean suministradas sus
necesidades de agua, a poseer un cobijo y disponer de la ropa
necesaria. Éstos son los cuatro requerimientos básicos
mencionados en el Sagrado Corán que ni siquiera las filosofías
modernas contemplan en su totalidad. Se trata de un punto
importante en la economía islámica (no estoy hablando de la
economía como tal, sino de los derechos básicos de cada ser
humano en relación con la economía). Estos cuatro puntos
determinan si una sociedad posee o no el derecho a gozar del
lujo y la vida acomodada, pues estos cuatro requerimientos
básicos han de ser cubiertos en primer lugar.
El
segundo aspecto del tema es que el Islam otorga el derecho a
cada individuo a la posesión privada. No se trata de un
sistema de libre empresa ni de socialismo científico, sino que
se trata de algo a medio camino entre el socialismo y el
capitalismo. El Islam, asimismo, establece un criterio claro
por el que juzgar si la distribución de bienes ha sido justa o
no.
Dicho criterio está recogido en un versículo del
Sagrado Corán que afirma que si en una sociedad hay gente
marginada, privada de sus necesidades básicas, o existen
mendigos, ello prueba que al menos parte de la posesión del
pobre se ha mezclado o ha sido transferida a los bienes del
rico. En una sociedad como la nuestra, por ejemplo, donde
acabamos de comer, si existieran gentes que se hubieran
quedado sin comida, significaría que nos hemos comido también
su parte. Por lo tanto, según el criterio islámico, si existen
mendigos o gente pobre en la sociedad, cuyas necesidades no
han quedado adecuadamente cubiertas, ello implica que los
ricos no han preservado, de forma lícita, sus derechos, y que
por lo tanto, es responsabilidad del Estado transferir una
parte de los bienes del rico al pobre, no como caridad sino
satisfaciendo sus derechos. Ésta es la diferencia, que radica
en la actitud: no se trata de caridad sino de devolverle al
pobre lo que le pertenece. Éste es el criterio que juzga si
existe un equilibrio económico en la sociedad.
Se
podría aplicar esta situación a este país. Os sorprenderíais
de hallar un gran número de pobres en medio de otros más
acomodados. Si existen aquí, que no tienen acceso a la comida,
el agua, a un cobijo y ropa adecuada, y existiera un Gobierno
islámico, el Estado retendría una parte del dinero de la gente
acomodada y lo transferiría a los pobres hasta conseguir que
las mencionadas necesidades básicas fueran cubiertas. Una vez
que fueran cubiertas, el Gobierno no tendría derecho –como lo
haría un Gobierno comunista- a seguir demandando por la fuerza
el dinero ajeno. En ello radica la diferencia.
Si bien,
el Islam otorga a los individuos el derecho a ganar el dinero
con libertad, no les concede el derecho a gastarlo como
quieran (y no existe en el mundo otra filosofía económica que
restrinja el gasto, sino que lo que se restringe es el
salario). El Islam dice que si se habla de salarios hay que
hablar de gastos. Si el individuo adquiere unas ganancias, se
le dice que ha de emplearlas de forma lícita, de manera que
mediante un gasto inadecuado no cause sufrimiento y
padecimiento a la sociedad en la que vive.
Esto no es
más que un ejemplo de los derechos humanos económicos
fundamentales en una sociedad. Se trata de conceptos
sencillos, que de ser seguidos, la mayoría de los males de las
sociedades modernas desaparecerían.
Respecto al
Gobierno y la política, el Islam hace 1400 años garantizó el
derecho de cada ciudadano a participar en los asuntos de
Gobierno e instruyó a la humanidad a que eligiera
su Gobierno mediante votos o sufragio universal.
El
Sagrado Corán declara que los votos no deben ir dirigidos a
partidos sino a individuos particulares. Debéis escoger
siempre a personas de integridad y fuerza moral, y no
elegirlas por seguir a un determinado partido. Se trata de un
concepto diferente de democracia respecto al que habitualmente
se entiende en el mundo moderno. El Islam rechaza todo tipo de
dictadura e insiste en que los asuntos de un Estado deben
decidirse tras la consulta mutua, a través de un sistema de
parlamentos y deliberaciones, donde la voluntad de la gente es
tenida en cuenta antes de tomar una decisión
concertada.
Asimismo, en las relaciones
internacionales, el Islam insiste en el arbitraje justo de los
conflictos. Dice que aunque un determinado país sea enemigo
vuestro, al tratar de resolver disputas internacionales debéis
adheriros a los verdaderos valores de la justicia, pues de
otra manera, acabaréis en el caos y en el
desorden.
Esto parece algo elemental, comprensible y
ordinario, pero no es así. Hoy día, a pesar de los grandes
avances del hombre moderno, las Naciones Unidas no se asientan
en el concepto de justicia absoluta.
Hablaré ahora
brevemente del tema de la religión y los derechos humanos
fundamentales. El Islam garantiza la plena libertad religiosa,
pues el Sagrado Corán declara: “No ha de existir compulsión ni
fuerza a la hora de practicar cualquier religión”.
El
Islam prohibe a los Estados interferir en la religión y
tampoco permite a las religiones que utilicen la política e
interfieran en los asuntos de Estado para crear desorden. Si
la religión y el Estado se mantuvieran separados, el mundo se
beneficiaría enormemente de ello.
He intentado ser
breve para no abusar de su valioso tiempo y he deseado darles
una pequeña muestra de las verdaderas enseñanzas islámicas.
Creo firmemente que la calidad de vida en la tierra mejoraría
enormemente si los seres humanos adecuaran su vida a las
enseñanzas del Islam en estos cuatro apartados.
(lpbD)
-> La paz y las bendiciones de Dios sean con
él.
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